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Corte admite demanda contra Camino Ecologico y Crimen ecológico del centenario

7 Nov 2003

 

Corte admite demanda contra camino ecológico

Juan Manuel Díaz C./EL PANAMÁ AMÉRICA 07 DE NOVIEMBRE DE 2003/PAG. 1-A

jdíaz@epasa.com

La sala tercera contencioso administrativa de la Corte Suprema de Justicia admitió la demanda de nulidad presentada por el fiscal Giovanny Olmos contra la resolución de gabinete que autorizó la contratación directa para la construcción del camino ecológico Boquete-Cerro Punta.

En su decisión, la Sala giró una orden para que el Ministerio de Obras Públicas (MOP) le remita una copia autenticada del contrato suscrito con la Empresa Constructora Urbana, S. A. Para el diseño, financiamiento y confección del Estudio de Impacto Ambiental del Camino, que tiene un costo de de B./ 4.6 millones.

La corte concedió un término de cinco días al MOP para que cumpla con esta orden, en la que deberá explicar las circunstancias que motivaron la asignación del citado proyecto a la empresa CUSA sin el requisito de licitación pública.

Mientras que ambientalistas de todo el país convocaron para este domingo 9 de noviembre la primera cadena humana contra este proyecto en la entrada del Santuario Los Quetzales.


 

Crimen ecológico del centenario

El Estado está secuestrado por los intereses particulares de los clanes familiares que se camuflan dentro de los partidos políticos

Ariel R. Rodríguez Vargas/La Prensa, 7 de noviembre de 2003/El Panamá América, 06 de noviembre de 2003
arielrod@ancon.up.ac.pa

Llegamos a 100 años de vida republicana y parece que solo hubiesen transcurrido un par de años. El crecimiento poblacional y material ha sido notable, mas el crecimiento moral y ético de nuestros gobernantes sigue igual o peor. Los mismos vicios, intereses creados y megalomanías carcomen la patria milenaria llamada Panamá. Quizá simplemente debemos resignarnos a creer que son los vicios humanos de siempre.

Los miembros del gobierno se han arrogado el derecho a decidir la suerte del Estado como si ellos solos fuesen el Estado. Los gobernantes han olvidado que solo son administradores temporales del Estado, y que en la práctica se han convertido en administradores de sus intereses particulares y la de sus agremiados en los llamados partidos políticos, aliados y familiares. O sea, el Estado está secuestrado por los intereses particulares de los clanes familiares que se camuflan dentro de los partidos políticos. Igualmente se camuflan los empresarios inescrupulosos y los juega vivo de toda la vida.

Hoy con el famoso proyecto de camino ecológico, que de ecológico solo tiene el nombre, que pretende unir a Cerro Punta y Boquete en la provincia de Chiriquí, una vez más queda al descubierto el teorema que ha carcomido la República en estos últimos 100 años: los intereses de los gobernantes de turno no necesariamente representan los intereses de la colectividad a la cual se deben. Por el contrario, los intereses de la colectividad son ajenos a los intereses de los gobernantes, a menos que, por carambola, haya beneficios para quien gobierna o quien detenta el poder económico. Excepciones sí las hay, pero justamente son excepciones de la cotidianidad corrupta que nos abruma.

No es ningún secreto que decenas de miles de ciudadanos no cuentan en este momento con una carretera y siguen transitando por verdaderos caminos ecológicos llenos de lodo hasta el pecho, los zapatos en la cabeza y los pies llenos de yuyo. Parece que estos ciudadanos de la patria no necesitan los beneficios de una carretera, aunque sea de balasto, para llegar dignamente a sus casas. Y no hablamos de pueblos remotos o inaccesibles. No. Hablamos de pueblos que están a decenas de metros de la carretera Interamericana o de otras carreteras de alta circulación en el país. ¿Qué implica ello? Que esa necesidad de bien público no es prioridad para el gobernante de turno. Su prioridad e intereses están justamente en la construcción de una carretera bautizada con el seudónimo de camino ecológico, que afectaría gravemente un bien común de incalculable valor agregado: el Parque Nacional Volcán Barú y Reserva de la Biosfera.

¿Quién inventó, argumentó, o sustentó la necesidad de intervenir con prisa notoria y con ilegalidades obvias la construcción de una carretera por el área más sensible del Parque Nacional Volcán Barú? ¿Quién con premeditación y alevosía transgrede la ley con tal de hacer con urgencia notoria y prisa evidente un daño ambiental irreversible de gran magnitud? Si realmente el camino ecológico es de una gran necesidad, ¿por qué el Gobierno no hizo los estudios de factibilidad financiera, económica y socio-ambiental que sustentan los proyectos de Estado previo a su licitación? ¿Por qué no hubo licitación pública? ¿Por qué no hubo cotizaciones de dos o más empresas como lo exige la Ley 59 de Contratación Pública cuando se desea asignar un contrato directo? ¿Por qué se asignó un contrato sin que hubiese planos básicos del alineamiento del proyecto vial? ¿Por qué el Gobierno asigna, a nombre del Estado, contratos millonarios en blanco? ¿Por qué transgredir el ordenamiento legal del parque, las leyes nacionales y los convenios internacionales para llevar a cabo un proyecto no sustentable en nombre del desarrollo y el beneficio de las comunidades de las tierras altas occidentales de Chiriquí? Respuesta: No sabemos; pero lo que sí sabemos es que debe ser uno o más individuos con evidentes intereses particulares en el área y con evidentes nexos con los gobernantes de turno, que no desconocen las ventajas agregadas que tal apoyo representa.

¿Dónde está el beneficio significativo para los lugareños y los foráneos de las tierras altas chiricanas con este proyecto? ¿Dónde está el beneficio significativo para la comunidad panameña y del mundo? ¿Qué tipos de beneficios tangibles obtendrían? Evidentemente que sí habrá beneficios, pero estamos seguros de que serán los menos y para la gran mayoría simplemente será una carretera más por la cual pueden llegar a sus humildes chozas. Su destino, a menos que despierten, está marcado a que sean peones del capital y de la demagogia que acompaña a los discursos de sus gobernantes y aliados de turno.

Como nuestra preocupación por la integridad del Parque Nacional Volcán Barú es legítima y no es demagogia, ni está sesgada por un interés particular, proponemos se siga la sabiduría popular del pueblo chiricano, más los criterios científicos y técnicos que con sólidos argumentos económicos, sociales y ambientales han propuesto la ruta sur que en realidad es parte de una gran visión de proyecto de transporte y comunicación denominado Cerro Punta-Volcán-Boquete-Gualaca-Bocas del Toro, el cual ayudaría significativamente a la producción y transporte de lo que produce en las estribaciones y las montañas de Chiriquí hacia puertos en el Caribe de Bocas del Toro o hacia los puertos del Pacífico del Golfo de Chiriquí, que tendrán un fuerte empuje con la ampliación de la carretera Interamericana hasta Paso Canoa y en un futuro cercano hasta Puerto Armuelles. Esta ruta sur sí promueve un verdadero desarrollo integral con sustentabilidad ambiental.

Finalmente, solicitamos al Gobierno actuar con cordura y basarse sabiamente en el principio precautorio para defender el más valioso recurso que necesita la humanidad: la biodiversidad y el agua dulce.

A la Autoridad Nacional del Ambiente le hacemos las siguientes preguntas: ¿Quién le devolverá la integridad a los bosques nubosos prístinos de 600 años de edad? ¿Quién devolverá al parque el jaguar y el puma, el pecarí y el saíno, el quetzal resplandeciente y el pájaro campanero? ¿Quién purificará las aguas de los manantiales del río Caldera? ¿Permitirán ustedes que se seccione y subcategorice el Estudio de Impacto Ambiental, y se siga viciando aún más todo el proceso de este proyecto de destrucción del Parque Nacional Volcán Barú?

Señores magistrados de la Corte Suprema y del Gobierno, en sus manos está que no se realice el crimen ecológico del centenario y el libro memoria correspondiente sobre este lamentable hecho.

El autor es biólogo del comité pro-integridad del Parque Nacional Volcán Barú, y de la Universidad de Panamá