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CRIMEN ECOLÓGICO DEL CENTENARIO

1 Nov 2003

 

CRIMEN ECOLÓGICO DEL CENTENARIO

Llegamos a cien años de vida republicana y parece que tan solo hubiesen transcurrido un par de años.  El crecimiento poblacional y material han sido notables, mas el crecimiento moral y ético de nuestros gobernantes sigue igual o peor.  Los mismos vicios, intereses creados y megalomanías carcomen la patria milenaria llamada Panamá.  Quizás simplemente debemos resignarnos a creer que son los vicios humanos de siempre.Quetzal

El gobierno nacional se ha abrogado el derecho a decidir la suerte del Estado como si ellos fuesen el Estado.  Los gobernantes republicanos han olvidado que sólo son administradores temporales del Estado  y que en la práctica, se han convertido en administradores de sus intereses particulares y la de sus agremiados en los llamados partidos políticos, aliados y familiares.  O sea, el Estado está secuestrado por los intereses particulares de los clanes familiares que se camuflan dentro de los partidos políticos.  Igualmente se camuflan los empresarios inescrupulosos y los “juega vivo” de toda la vida.

Hoy con el famoso proyecto de “Camino Ecológico”, que de ecológico sólo tiene el nombre, que pretende unir a Cerro Punta y Boquete en la Provincia de Chiriquí, una vez más queda al descubierto el teorema que ha carcomido la República en estos últimos cien años:  Los intereses de los gobernantes de turno no necesariamente representan los intereses de la colectividad a la cual se deben.  Más por el contrario, los intereses de la colectividad, son ajenos a los intereses de los gobernantes, a menos que, por carambola, haya “beneficios” de quien gobierna o de quien detenta el poder económico.  Excepciones sí las hay, pero justamente son excepciones de la cotidianidad corrupta que nos abruma.

Por lo tanto, no es ningún secreto que decenas de miles de ciudadanos no cuenten en este preciso momento de una carretera y sigan transitando por verdaderos “caminos ecológicos” llenos de lodo hasta el pecho, los zapatos en la cabeza y los pies llenos de “yuyo”.  Parece que estos ciudadanos de la patria no necesitan los “beneficios” de una carretera aunque sea de balastre para llegar llegar dignamente a sus casas.  Y no hablamos, ni siquiera de pueblos remotos o inaccesibles.  No. Hablamos de pueblos que están a decenas de metros de la carretera interamericana o de otras carreteras de alta circulación en el país.  Qué implica ello? Que esa necesidad de bien público no es prioridad para el gobernante de turno.  Su prioridad e intereses está justamente en la construcción de una carretera bautizada con el seudónimo de “camino ecológico”, que justamente afectaría gravemente un bien común común de incalculable valor agregado:  El Parque Nacional Volcán Barú y Reserva de la Biósfera.

Quién inventó, argumentó, o sustentó la necesidad de intervenir con prisa notoria y con ilegalidades obvias la construcción de una carretera por el área más sensible del Parque Nacional Volcán Barú?  Quién con premeditación y alevosía obvia y transgrede la ley con tal de hacer con urgencia notoria y prisa evidente un daño ambiental irreversible de gran magnitud?  Si realmente el “camino ecológico” es de una gran necesidad, por qué el Gobierno Nacional no realizó los estudios de factibilidad financiera, económica y socio-ambiental que sustentan los proyectos de Estado previo a su licitación?  Por qué no hubo licitación pública? Por qué no hubo cotizaciones de dos o más empresas como lo exige la Ley 59 de Contratación Pública cuando se desea asignar un contrato directo?  Por qué se asignó un contrato sin que hubiese, ni siquiera, los planos básicos del alineamiento del proyecto vial?  Por qué el Gobierno asigna a nombre del Estado contratos millonarios en blanco?  Por qué trasgredir el ordenamiento legal del Parque, las leyes nacionales y los convenios internacionales para llevar a cabo un proyecto no sustentable en nombre del “Desarrollo” y el “Beneficio” de las comunidades de las tierras altas occidentales de la Provincia de Chiriquí?  Respuesta:  No sabemos; pero lo que sí sabemos es que debe ser uno o más individuos con evidentes intereses particulares en el área y con evidentes “nexos” con los gobernantes de turno, que igualmente, no desconocen las ventajas “agregadas” que tal apoyo representa.

Donde está el beneficio significativo para los lugareños y los foráneos de las tierras altas chiricanas con este proyecto?  Donde está el beneficio significativo para la comunidad panameña y del mundo?  Qué tipos de beneficios tangibles obtendrían?  Evidentemente que sí habrá “beneficios”, pero estamos seguros que serán los menos y para la gran mayoría simplemente será una carretera más por la cual pueden llegar a sus humildes chozas.  Su destino, a menos que despierten, está marcado a ser peones del capital y de la demagogia que acompaña a los discursos de sus gobernantes y aliados de turno.

Como nuestra preocupación por la integridad  del Parque Nacional Volcán Barú es legítima y no es demagogia, ni está sesgada por un interés particular, proponemos se siga la sabiduría popular del pueblo chiricano, más los criterios científicos y técnicos, que con sólidos argumentos económicos, sociales y ambientales han propuesto la Ruta Sur que en realidad es parte de una gran visión de proyecto de transporte y comunicación denominado:  Cerro Punta- Volcán-Boquete-Gualaca-Bocas del Toro, el cual ayudaría significativamente a la producción y transporte de lo que produce en  las estribaciones y las montañas de la Provincia de Chiriquí hacia puertos en el Caribe de Bocas del Toro o hacia los puertos del Pacífico del Golfo de Chiriquí, que tendrán un fuerte empuje con la ampliación de la carretera Interamericana hasta Paso Canoas y en un futuro cercano hasta Puerto Armuelles.  Esta Ruta Sur en su visión completa sí promueve un verdadero desarrollo integral con sustentabilidad ambiental.

Finalmente, solicitamos vehemente al Gobierno Nacional actuar con cordura y a basarse sabiamente en el principio precautorio para defender el más valioso recurso que necesita la humanidad:  La biodiversidad y el agua dulce.

A la Autoridad Nacional del Ambiente le hacemos las siguientes preguntas siguientes preguntas:  Quién le devolverá la integridad de los bosques nubosos prístinos de 600 años de edad.  Quién devolverá al parque el  jaguar y el puma, el pecarí y el saíno, el quetzal resplandeciente y el pájaro campanero?.  Quién purificará las puras aguas de los manantiales del Río Caldera? Permitirán Ustedes que se seccione y sub-categorice el Estudio de Impacto Ambiental, y se siga viciando aún más todo el proceso de este proyecto de destrucción del Parque Nacional Volcán Barú?

Señores Magistrados de la Corte Suprema y señores del Gobierno Nacional, en sus manos está que no se realice sobre el Parque Nacional Volcán Barú el CRIMEN ECOLÓGICO DEL CENTENARIO y el libro memoria correspondiente sobre este lamentable hecho.

Reflexiones de:

ARIEL R. RODRÍGUEZ VARGAS

Biólogo del Comité Pro-Integridad del Parque Nacional Volcán Barú y Universidad de Panamá

mailto:arielrod@ancon.up.ac.pa